La preocupación de unos padres por sus hijos es total. Muchos de ellos se suelen preguntar si sus hijos necesitarán aparato una vez cambien los dientes de leche. Es común ver a los más pequeños con una ortodoncia, por lo que es normal que nos preguntemos si nuestros hijos necesitan una.

Nuestras 10 claves para saber si tu hijo necesita una ortodoncia

En Centro Odontológico María José Manrique te vamos a dar 10 claves para saber si tu hijo necesita una ortodoncia. Has de saber que colocar un aparato de dientes a un niño es mucho más fácil y barato que a un adulto. Esto se debe a que su boca aún no está formada del todo y es más maleable, por lo que los problemas dentales se pueden solucionar antes y con más facilidad.

¿Tu hijo se chupa el pulgar con frecuencia?

Este es probablemente el primer mal hábito que podemos adquirir en nuestra vida. La succión del pulgar -o cualquier otro dedo- es un problema para los dientes de tu hijo. Estar continuamente con el dedo en la boca hará que los incisivos superiores se muevan hacia delante y los inferiores hacia atrás. Es algo a lo que los dentistas llamamos mordida abierta, y puede ocasionar problemas futuros.

Prevención contra el chupete

Si has mirado recientemente en webs de padres, sabrás que hay opiniones de todos los gustos respecto a los chupetes. Aunque algunos comentarios sean exagerados o desafortunados, no van mal encaminados.

El chupete, usado después de los 3 años, modifica el aspecto de la boca de nuestro hijo, ya que esta se encuentra todavía en formación. En la Sociedad Española de Ortopediatría escribieron al respecto, diciendo que si se le retira al niño poco después de cumplir 3 años, los problemas relacionados con el chupete se reducirían notablemente.

…y también con el biberón

Tenemos el mismo problema. Aunque normalmente el biberón está menos tiempo en la boca de nuestro hijo, su uso suele prolongarse con el tiempo. A pesar de que no es normal ver a un niño de 5 ó 6 años con chupete, sí es algo común que sus padres aseguren que aún toma el biberón.

Ojo a usar el biberón durante más tiempo, ya que puede modificar la arcada superior y la posterior salida de dientes definitivos.

¿Tu hijo respira por la boca? Es posible que necesite una ortodoncia

Si tu hijo respira por la boca puede ser a causa de un resfriado, un problema de vegetaciones o que su boca no se esté desarrollando correctamente. En cualquier caso, es motivo para visitar al profesional pertinente.

¿Recuerdas el término mordida abierta que comentamos antes? Si tu hijo la desarrolla, puede pasar que sus labios no cierren y opte por respirar por la boca.

Le cuesta pronunciar ciertas consonantes

Aunque primeramente visitemos a un logopeda para saber por qué es esto, puede que este profesional nos remita a un ortopediatra. ¿Por qué? Como sabrás, las consonantes se pronuncian mediante la posición de la lengua de una u otra forma.

Si los dientes y la arcada superior están mal situados, es posible que tu hijo no pueda físicamente pronunciar ciertas oclusivas (P, K, T….) u otro tipo de consonantes.

Ha perdido muy pronto o muy tarde los dientes de leche

Normalmente, los primeros dientes de leche se pierden sobre los 5 años y terminan de caerse sobre los 9 ó 10 años. Si esto sucede un año antes o después, no hay de qué preocuparse. El problema viene cuando es algo anómalo. Esto puede indicar que tu hijo tiene algún problema de dentición y debéis ir a tu clínica dental de confianza.

Aunque muchas veces la caída prematura de dientes de tu pequeño puede deberse a las caries, debes extremar el cuidado dental con él y enseñarle buenos hábitos desde siempre. También, en caso de que los dientes definitivos salgan mucho antes o después, una ortodoncia puede solucionar problemas posteriores con su boca.

A mi hijo le sobresalen los dientes

Si a tu hijo le sobresale algún diente, es momento de acudir a tu clínica dental de confianza. Normalmente, suele ocurrir que los más pequeños tengan algún incisivo superior que sobresalga. Por eso mismo, es más que recomendable visitar al dentista en cuanto empiecen a brotar los primeros dientes definitivos. Ahí ya el ortopediatra evaluará si se necesita intervenir.

Normalmente esto se debe a un desencaje entre los maxilares (las muelas) y puede provocar posterior apiñamiento dental.

¿A tu peque le cuesta masticar?

Si a tu hijo le cuesta morder, es probable que necesite un aparato. Esto es porque se produce lo que los odontólogos llamamos mordida cruzada. 

Por eso mismo, recomendamos que observes atentamente a tu hijo cuando coma. Puedes ver, si hace gestos extraños, que algo no va bien. Así, podrás llevarlo a tu clínica dental de confianza y el odontólogo lo tratará de forma preventiva.

Si tu hijo se queja de dolor de cabeza o cuello, puede tener un problema dental

Aunque no lo parezca, el dolor de cabeza o cuello no siempre se debe a dormir en mala postura. La boca está conectada a muchas partes de nuestro organismo. Una mala oclusión o mordida puede provocar demasiada tensión en la mandíbula, por lo que genera dolores de cabeza o cuello.

¿Otro consejo? Si al abrir o cerrar la mandíbula de tu peque, esta suena, deberías ir al dentista. Este consejo es también aplicable en adultos, ya que el bruxismo (morder o rechinar los dientes) es un mal hábito corregible.

Cara no armónica

Aunque para ti tu hijo sea el más guapo del mundo -que seguro lo es-, puede que detectes que su rostro no se desarrolla de forma armónica y más o menos simétrica. Esto puede ser por un problema dental.

Puede pasar que tenga un diente más grande que los demás o que un maxilar se desarrolle de una forma más rápida. Esto provocará un desajuste facial fácil de identificar.

Apiñamiento dental, la señal más obvia de que tu hijo necesita ortodoncia

Si ves que los dientes de tu hijo se encuentran apiñados, es decir, que no estén en su lugar, es momento de ir al dentista. Una posición incorrecta de sus dientes puede provocar que, de adulto, esto genere muchos problemas más difíciles de solucionar.

Como hemos dicho antes, una visita al dentista con 5 años puede solventar muchos de estos problemas. Tanto por prevención como por intervención, ya necesite o no ortodoncia, es recomendable que visitéis al dentista durante ese período. Como hemos dicho en este artículo, la prevención a esa edad es fundamental, ya que su boca se encuentra formándose aún y se pueden corregir problemas con más facilidad.

Aunque cada niño es único, las ortodoncias normalmente se ponen cuando los niños pasan de los 11 años, que ya tienen los dientes definitivos, y se espera que su boca no se desarrolle mucho más.

 

 

 

 

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